Enero de 2005 | Boletín #12
Editorial

Si colocamos en el vértice superi-or de una pirá-mide regular los gastos que ocu-rren con motivo del desaduanamiento de mercan-cías y observamos como éstos cre-cen al acercarse a la base en su marcha hacia las manos del con-sumidor final, notaremos su carác-ter altamente inflacionario, no su-perados por ninguno de los acaecidos a niveles inferiores de nuestra imaginaria figura geomé-trica.

Ellos tienen importantes efectos sobre el cuerpo social y es urgente ponderarlos, no sólo desde el punto de vista económico y fiscal si no también desde el ángulo de su pertinencia jurídica, de su cons-titucionalidad y legalidad. Por tanto, conviene preguntarse ¿Pro-cede el cobro de tasas por sopor-tar medidas de policía adminis-trativa? ¿Acaso las tasas no están necesariamente vinculadas con la prestación de un servicio deter-minado que recibe el ciudadano del Estado? ¿La voluntariedad no es elemento que las diferencia del impuesto?

Las actividades que realiza la Administración para determinar el régimen aplicable a las mercancías sometidas a potestad aduanera limitan al goce de los derechos inherentes a la propiedad, cons-tituyen expresión de la obligación tributaria de soportar y entrañan la aplicación de medidas de policía administrativa que en nada bene-fician al importador, exportador o transitario. Dicha determinación es una verificación de lo declarado por el usuario a objeto de estable-cer su corrección o, en caso con-trario, determinar el debido régi-men legal a que se encuentran sometidos los efectos. Entonces ¿Dónde se encuentra el beneficio?

A las exacciones tributarias se su-man una cantidad de gastos de manejo y almacenamiento de las mercancías cuyas tarifas son fija-das por los prestatarios de los servicios con total libertad, en un mundo de fábula donde parecen no existir los artículos 113 y 114 de la Constitución y 14 y siguientes de la Ley de Protección al Consumidor y al Usuario. Amén de esto, los municipios también quieren parti-cipar en el festín dinerario donde las únicas víctimas son los consu-midores finales, entre quienes se encuentran los más sufridos y desposeídos.

C.A.S.


Este mes en el Boletín...
A los lectores
La Potestad Aduanera
Prohibición de fábula para vehículos
La Aduana
Un mensaje a García
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La Potestad Aduanera

Se entiende por potestad aduanera, la facultad de las autoridades competentes para intervenir sobre vehículos o medios de transporte que realicen operaciones de tráfico internacional o interno, sobre las mercancías que contengan, sobre los equipajes de pasajeros y tripulantes y, en general, sobre los bienes señalados en el artículo 7° de la Ley Orgánica de Aduanas... Leer el artículo completo

Prohibición de fábula para vehículos

Para la importación de Vehículos Automóviles a nuestro Territorio Aduanero, el Arancel de Aduanas ha establecido algunas limitantes, las cuales han venido siendo, a mi criterio, mal interpretadas y aplicadas, tanto por particulares como por los funcionarios aduaneros...  Leer el artículo completo

La Aduana

La palabra aduana, al parecer, tiene varias acepciones etimológicas. Según unos, se deriva del término arábigo divanum, que significa la casa donde se cobraban los derechos o impuestos; por el uso y la costumbre se convirtió en divana, más tarde en duana y por último acabó por llamársele aduana. Otros afirman que procede del término advento... Leer el artículo completo

Un mensaje a García

“Esta pequeña obra literaria, UN MENSAJE A GARCÍA, fue escrita una noche, después de la cena, en una hora. Érase el 22 de febrero de 1899, natalicio de Washington, y ya íbamos a entrar a la prensa con el número de marzo de nuestra revista Phillistine. Brotaba candente de mi corazón, escrita cual fue, después de un pesaroso día dedicado a tratar de enseñar a ciertos indolentes moradores de la villa a abjurar de aquel estado comatoso en que se encontraban y a infiltrarles radioactividad... Leer el artículo completo

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